Wednesday, April 2, 2008

Azul

Azules mares que nos rodean
la pureza se halla en paz
cuando las gaviotas
sobrevuelan ese cálido esplendor
que acarician los días
y las noches.

Susurros en el agua
que dulcemente atraviesan
los recuerdos que se desvanecen.
Florece mi alma
harta de perennes otoños
en qué ya ninguna hoja queda
buscando una melancólica caida.

Por las viejas calles
el humo se filtra
entre blancas casas.
Fragancias ancestrales
Y yo corriendo sin rumbo aparente
pensando en el goze del retorno
no busco más que una sonrisa
y el leve rumor de tus cabellos
que bailan con un viento de rosas.

Río entre viejos camaradas
al ruido de mi fuego
que arde en esa chimenea.
La isla solitaria se sonroja
ante esa belleza de colores
innombrables
que sin cesar la besan.

Más allá de las tormentas
más allá del miedo y el odio
habrá un rincón solitario
en el recóndito aletear
de tus labios
dónde nuestras miradas
se encuentren, se comprendan
en silencio
mientras se aman en secreto
en esta azul felicidad
que siempre mantuve
a buen recaudo.